jueves, 15 de noviembre de 2012

En lo profundo del mar

18 

¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad
Y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad?
No persistirá en Su ira para siempre,
Porque se complace en la misericordia.

Volverá a compadecerse de nosotros,
Eliminará (Pisoteará) nuestras iniquidades.
Sí, arrojarás a las profundidades del mar
Todos nuestros pecados.

Miqueas 7: 18 y 19 Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy

Para quienes vivían en los tiempos bíblicos acceder a las profundidades del mar, era algo casi impensable, hoy con todos los adelantos de la ciencia, el hombre aún no ha podido vislumbrar con certeza todo lo que hay en el fondo del mar.
Los versículos de hoy, nos hablan de un amor inescrutable, inmenso  e inmediato. Un Dios que está presto a cabalgar en las nubes por nuestro socorro, presto a arrojar en el olvido, un Dios que nos dice: "ya no sé de que me hablas hijo, eso aquí no está".
Entonces por qué razón nos convertimos en los mejores buceadores del universo y rescatamos lo irrescatable una y otra vez, haciéndonos daño o peor aún dando vueltas a las heridas de alguien hasta infectarlas?
La culpa y el remordimiento son las mismas armas que utilizó el enemigo en el Edén para causar más daño aún del que había sido hecho. Todo había comenzado por llamar a Dios mentiroso.
Si no nos perdonamos a nosotros mismos y olvidamos, estamos llamando a Jesús mentiroso, porque si hemos pedido perdón, ese pecado ya no existe.
El cumple su palabra. 


Gracias Jesús y ayuda a nuestra fe

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