domingo, 28 de octubre de 2012

Frescura para el alma:

Ayer al mediodía al salir de la iglesia, nos envolvió a todos una sensación que dije: "Huy, este aire parece de nieve".
Esta mañana el frío ha llegado por mi barrio, mi marido al volver de pasear al perro, me comentó que la parte alta del monte estaba blanca.
Hace una hora han venido mis tíos a buscar a mi hijo mayor, para llevarle a pasear por la costa, y cuando salí con el pequeño disfrazado de cocodrilo, para despedirlos, sentimos que el fresco nos volvía a envolver con aroma del bosque que tenemos enfrente.
Hay una cita que dice:" Las horas que con tanta frecuencia se dedican a las diversiones que no refrigeran ni el cuerpo ni el alma, debieran dedicarse a visitar a los pobres, los enfermos y los dolientes, o ayudar a algún necesitado. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, p. 514)"
Esta semana apuntaré un tip más a mi lista de cosas que envuelven con frescura al alma. Creo que si cada semana dedicáramos un tiempo, aunque sea limitado, para refrescar como un renovador aroma de bosque los corazones, en otros renacerían la fe y la esperanza y seríamos más felices.

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